La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, Sala IV, de la ciudad de Buenos Aires, en autos “H., M. s/Procesamiento y embargo”, confirmó el procesamiento de un abogado acusado de estafa por engañar a su clienta sobre la promoción de una demanda laboral.
El caso se inició en diciembre de 2024, cuando la damnificada denunció que, tras finalizar su relación laboral en 2016, encomendó su reclamo a un letrado. Luego de audiencias sin acuerdo en el SECLO, en 2018 firmó documentación para iniciar la demanda. Durante años, el abogado le aseguró que el juicio estaba en trámite, brindando excusas y evitando proporcionar datos verificables. Sin embargo, en 2024 la víctima comprobó que la acción nunca había sido presentada, lo que le impidió reclamar dentro del plazo legal.
La defensa apeló el procesamiento, alegando pérdida de la documentación y ausencia de delito. La Cámara rechazó estos argumentos. Sostuvo que los mensajes acreditan un ardid sostenido en el tiempo y un abuso de confianza que indujo a error a la víctima. Consideró que la conducta encuadra en el delito de estafa, ya que el imputado generó una falsa apariencia de actuación judicial y frustró una expectativa económica legítima.
Asimismo, el Tribunal validó el embargo dispuesto, al entender que guarda relación con los eventuales daños, costas y honorarios.
La decisión fue adoptada de manera unánime por los jueces Ignacio Rodríguez Varela y Hernán Martín López, confirmando íntegramente el procesamiento y la medida cautelar.
Versión en lenguaje claro
Tema del caso
Un abogado es acusado de engañar a su clienta al simular un juicio laboral que nunca inició.
Antecedentes
La clienta perdió su empleo y contrató al abogado. Hubo audiencias en el SECLO sin acuerdo. Luego firmó documentos para iniciar la demanda. Durante años, el abogado afirmó que el juicio avanzaba. En realidad, nunca lo presentó. Cuando la clienta lo descubrió, ya había vencido el plazo para reclamar.
Decisión final
La Cámara confirmó el procesamiento por estafa. Entendió que hubo engaño y abuso de confianza. El abogado hizo creer que existía un juicio y eso impidió reclamar a tiempo. También confirmó el embargo para cubrir posibles daños y gastos.
Conclusión
El engaño profesional puede ser delito. Si un abogado simula actuaciones y frustra derechos, responde penalmente.
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